El
dolor remitirá,
pienso
con la cabeza en el grifo.
No
puedo abrir los ojos
ni
siquiera levantar un párpado,
Me
duele el estómago
y
estoy mareado.
La
fiesta duró
muchos
años,
y
ahora la resaca
es
de campeonato.
Todo
lo que quería
entraba
por mi cuerpo.
Que
si alcohol,
cocaína,
anfetaminas,
a
nada le hacía ascos.
Y
si me faltaba el dinero
mi
amigo Herr Müller
me
lo prestaba y sin preguntar
jamás
para que sería.
Después
de tantos años
el
bueno de Herr Müller
ha
resultado ser un idiota.
Dice
que le devuelva su dinero
¡y
con intereses!
Al
parecer firmé un contrato
que
la coca no me dejaba ver.
Ahora
estoy mutilado
y
no se qué hacer.
Creo
que lo mejor será
que
me pegue un tiro
y
acabe de una vez por todas
con
este sinsabor
que
me atormenta día sí día también.
Ya
no tengo credibilidad
y
de repente mis amigos
han
desaparecido.
Nadie
me avisó,
y
ahora estoy jodiendo el culo
de
millones de parados.
Maldito
seas, ¡capitalismo!
Yo
maldigo todo,
al
igual que Charlton Heston
en
el Planeta de los Simios,
que
por cierto,
se
asemeja bastante al nuestro.
Doctor
Zaius, controlador de todo
eres
un déspota sin corazón.
Alimentándote
del dolor ajeno,
tus
peludos brazos llegan a
cualquien
rincón.
Todo
esto, por si alguien
no
se ha dado cuenta
(y
visto como está la educación, es muy probable)
es
lo que se conoce
como
metáfora.
Ah,
compañero,
la
vida es así,
y
así moriremos.
La
fiesta fue enorme,
y
ahora los hijos de este
ente
sin forma,
somos
los que pagaremos
los
platos rotos
de
todos los malogrados gobiernos.
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