miércoles, 8 de mayo de 2013

Casi pero no

 
Delgada línea entre el fracaso y el éxito,
entre amor y odio,
entre reír o llorar,
entre echar de menos y echar de más.
Como el que se queda en la orilla
y no toca el mar.
Como el astronauta
que la Luna no pudo besar.

Escribir en el cuaderno,
arrugar el papel y tirarlo al Averno.
Mirar a los ojos y huir de ellos,
por el miedo al miedo que dicen los tuyos.

Acariciar su espalda
de memoria.
Fidelidad a un amigo
o la traición y la sucia gloria.
Corrupción sin culpables.
Niñez sin inocencia.
La familia real insobornable.
Ciencia sin paciencia.

África no explotada,
mariposa sin capullo.
Una niña que creía en hadas mágicas
hasta que le fue presentada esta vida trágica.
 
Estrellas sin brillantina.
Iglesia sin colecta.
Vagabundos sin alcohol.
Un cura que no reza.
Payaso nacido sin gracia,
musa carente de poeta,
ladrón sin policía,
un cocodrilo abandonado en la cuneta.

Menciones
a quien nunca hizo nada,
el olvido más ingrato
al ingenuo sacrificado.

El dolor de ser sincero,
las flores que nacen en otoño,
el placer del embustero,
la risa de un demonio.
El sol tras una nube,
el sombrero de copa que yace en el ropero,
la satisfacción del perdedor,
las lágrimas de ser primero.

Noche que huye del día,
gargantas dormidas,
arcos y flechas sin dianas,
dudas que estremecen a las damas.

Cara sin expresión.
Lobo sin aullido.
Dos amantes sin pasión.
Un loco tranquilo.
Música huérfana de sonido,
imaginación que no alcanza la realización.
caballero sin caballo,
un don sin vocación.


Por discípulo de Maestro Sho-Hai.

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