¡Ai
pájaro! ¡No tienes un Avatar! O ¿crees que no te conozco?
¡Conciencia,
hablas como una meteoróloga!
¡Literatos!¡Ved
el sol!
¡Cuidado!
Matan los modelos de comunicación.
Asimilando,
mientras lo decía,
que
Winston en mis pulmones vivía.
Narigudo,
narigudo ¡no habían zapatos mejores!
Chsss
¡Idiota!¡Qué dos calaveras pueden tener corazón!
¿Serás
capaz de darte cuenta del cambio?
Porque
los cambios son energía, alguien te toca con su dedo índice y hace
estallar cada una de tus venas y arterias, y no por solapamiento de
sangre, sino de electricidad. Te iluminan como si fueses un árbol de
navidad repleto de lucecitas de variopintos colores. Y esa energía
no viene de la destrucción, es pura creación transformadora.
Modifica tus enlaces neuronales y sigues siendo tú, pero una versión
avanzada de ti mismo, la cual seguramente no sea mejor, ni
probablemente peor. Son experiencias datificadas y reunidas en
pequeños bloques de memoria, salvaguardados por los cinco perros de los sentidos. Ese cambio que es energía y es tiempo,
es inevitable, como respirar. Nunca es un paso atrás. Somos temerosos al cambio, pero están
a la orden del día. No temáis, ellos os temen más a vosotros.
Por Edgar Kerouac. Inspirado por las palabras de la Reina electricidad, que modifica y produce cambios en la vida real.
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