sábado, 9 de noviembre de 2013

Volvamos a hablar de reduccionismo

Sol: fuente agotable de felicidad.
Agua: cáliz de vida.
Dinero: materia de corrupción humana.
Oro: elemento químico superconductor de la electricidad.
Vida: némesis de la muerte.
Tiempo: el verdadero oro.
Cielo: anhelo humano.
Mar: paz; calma y tempestad.
Belleza: tú.
Silencio: belleza del sonido.
Nostalgia: ancla del barco de los sentimientos. 
Música: fricción de alegría que entra por el conducto auditivo para desembocar en el alma.
Luz: efecto primacía y recencia de la vida.
Oscuridad: zona por donde has de aprender a caminar pero nunca adentrarte.
Infancia: sonrisa pura.
Vejez (no me gusta esta palabra y la cambio por “Arruga”): marcas de experiencia.
Arte: todo y nada, tú y yo, mierda y brillantez.
Jaula: vida moderna.
Nube: cama utópica.
Dios: faro que algunos esgrimen como guía.
Muerte: ente que dota de sentido a la vida.
Pintura: representación gráfica de los sentimientos.
Poesía: mi tarea pendiente.
Baile: melodía conjunta de cuerpo y alma (por Wiercimowski).
Lágrima: erupción de sentimientos.
Palabra: elemento creador de vida.
Ropa: mecanismo etiquetador.
Naturaleza: creadora ingenua y permisiva. 
Felicidad: alcanzable sólo a momentos.
Soledad: lugar de inspiración y desesperación.
Locura: erección incontrolable de la mente.
Tristeza: oscuridad del interior. (Véase oscuridad). 
Lluvia: micción divina que abona la tierra.
Ángel: eunuco reprimido que se niega a aceptar la muerte.
Libro: elemento creador de pequeños submundos.
Mundo: puerta en la que uno mismo posee el único juego de llaves.
Gigante: iluso, persona que cree que está más cera de tocar el cielo.
Estrella: puntero láser divino.
Luna: hermana triste del sol.
Padre: colonizador.
Madre: centro de gravedad, sol en el heliocentrismo. 



Amor: lo que más me cuesta reducir porque todo se reduce a eso.


Por Barbowski

jueves, 7 de noviembre de 2013

Ventana entreabierta que da a tu patio de luces


Cuántos pasos se necesita dar para comprender la vida…cuántas lágrimas deben lanzarse desde el tejado al vacío…cuántas hojas en otoño, circularán por mar y montaña sin ser recordadas…cuántos balcones verán, mientras la Luna está llena, la desesperación del desamor, en los ojos de un miembro de la pareja, mientras el otro aún sigue acunado en los brazos de cupido.

¿Es acaso el enamorado que todo lo ha perdido, un alma errante que no tiene consuelo?

Cuántos litros de vino se necesitan para olvidar una cara…cuántas noches sin poder conciliar el sueño, deben pasar para que ella no te atormente en tus mejores sueños…en aquellos en los que no quieres despertar, porque la vigilia guillotina tu corazón. Cuántos puentes han sido testigos de esos amantes, que sin poder superar aquellas miradas vacías, llenas de nada, se han lanzado hacia el infinito, sabiendo que aquél sería su último gran salto.

Y, si aun olvidando el recuerdo que martillea tu futuro, ya estás herido de muerte…y si las piedras que antes podías saltar a la pata coja, ahora necesitas cuerda, mosquetones, casco y unas energías que ya no tienes… y si al mirar al espejo te das cuenta que ya no hay espejo, que nunca tuviste reflejo, que ni siquiera eres nadie, sólo huesos presos en carne flácida, que vagabundean sentados de copilotos en el vehículo del viento, tal vez sea el momento de que agarres esa pistola. Esa que tu abuelo guardaba bajo llave, porque siempre se arrepintió de las balas que salieron del cañón, y que él lanzó apretando el gatillo hacia otros corazones. Tal vez sea el momento de que la palpes, sientas su peso bajo tus manos, te des cuenta del poder que tienes, para después averiguar que no quedan balas ni siquiera en la recámara. Porque no puedes huir de tu corazón, no puedes silenciar aquello que anhelas más que nada, la única salida es que no hay salida y ahora por fin te das cuenta…

Y te das cuenta… y disfrutas siendo consciente de ello, porque al igual que tu abuelo, nunca disparaste a ningún corazón que no fuese el tuyo. Siempre intentaste devolver el daño que te hicieron, ser ese espejo que ya no cuelga de la pared, pero nunca lo hiciste, no pudiste y ahora sabes que, verdaderamente, nunca lo necesitaste. Porque al fin te diste cuenta de que la única persona que puede dañarte eres tú mismo. Ni ella, ni nadie más. Y al igual que sólo tú puedes golpear tu alma herida como si de un saco de boxeo se tratase, también eres tú quien puede rellenar de nuevo ese saco, dispuesto a recibir más golpes. Pero en el fondo, dentro de ti, sabes que en toda esa arena que has rellenado en el saco de tu alma, siempre hay espacio para un grano de esperanza, porque la vida sigue y tú te levantarás como has hecho una y otra vez, porque nadie puede tumbarte para siempre, nadie excepto TÚ mismo. Recuérdalo, cabrón.


Estás palabras fueron engendradas entre los silencios de las notas de Ludovico, mientras una ventana entreabierta era el puente de otras ventanas encendidas y apagadas. Ráfagas de suave aire pasaban las páginas de un libro sin nombre de Pessoa y un Haiku cualquiera, cuya esencia era tan pura y tan verdadera como los aplausos del público emocionado de Einaudi. 







Codo con codo, por Quintans y Casado.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Muñeca Rusa


Gente muerta por patriotismo, y seguimos sin aprender.

Seguirán muriendo los años y vendrán nuevas generaciones, nuevos patriotas, nuevos amantes del suelo donde nacieron, nuevas gentes que no comprenden que nacer en las américas, oriente u occidente es puro azar.
Nos empeñamos, por pura tozudez, en crear fronteras, muros intolerantes, en poner nombres al suelo que es de todos. Separación es lo que parece que queremos. Luego nos extrañaremos por ser distintos, nosotros mismos somos los dioses de estas diferencias, y benditas diferencias. Incapaces de ver la belleza que hay en ello, obviamos que en lo homogéneo no hay interés alguno. Sin embargo, hemos llegado demasiado lejos.
Es hora de comprender y gritar a viva voz “¡Quemen las banderas! ¡El mundo entero es nuestra nación!”.
Dejad de luchar por los mismos ideales que luchan vuestros enemigos. Parad, callad, escuchad y veréis como las dudas que tanto os atormentaban se resuelven solas. Pues las dudas que tenéis son las mismas cadenas que ambos portáis, y las llaves para libraros de ellas están en los ojos de vuestros enemigos, aquellos que tanto odiáis sin, verdaderamente, saber el porqué.
Acepto el miedo a lo distinto, pero no la cobardía, y como consecuencia persecución, a lo distinto. Somos muñecas rusas, en la cáscara superficial la armadura es inquebrantable y los sentimientos, que todos compartimos, parecen desconocidos. Esta primera capa, en la que cada uno poseemos un disfraz totalmente distinto al resto, nos aleja unos de otros. Es tan sencillo como quitarnos todas nuestras pieles de cebolla, y que únicamente quede el corazón, la diminuta muñeca rusa, esa parte frágil y cálida en la cual todos somos hermanos.
Cuán hermoso es un atardecer morado, verde o rosáceo; qué bellas son las rosas rojas, blancas o negras; nos atrae el arcoíris; nos gustan los ojos azules, verdes o color miel; ¿por qué no veis la tremenda belleza en la diversidad de la piel?
El problema es el temor a no ser comprendido, pues témete a ti mismo amigo, el problema es sólo tuyo, tú eres el que no te comprendes, el que olvidó al chiquillo que tendía su mano sin necesidad de mirar al que estaba tendido.
En mi canto nacional, la música la ponen los pájaros que canturrean sin cesar, los árboles mueven sus hojas, es su manera de bailar; negros, blancos, amarillos y extraterrestres se sujetan de las manos, todos desnudos. Una vez que descubres a la pequeña muñeca rusa que habita en cada ser, ya no hay nada que esconder.

Quizá el dinero haya creado las fronteras. Nosotros creamos el dinero, y nosotros mismos creamos la necesidad de crear dinero. En 1492 se descubrió América, o América descubrió el principio del fin. Patriotas, y bien orgullosos, dirán que les civilizamos, como si eso fuese algo bueno. Como si la civilización no hubiese destruido más de lo que ha creado. Sí, ha creado infinidad de cosas, la mayoría necesidades inútiles. A cambio de un materialismo, que nos presiona los genitales con fuerza in crescendo, hemos perdido la esencia de aquellas tribus.


Amar únicamente el lugar donde naciste es amar con límites, con peros ¿y desde cuándo eso es amor?





Por discípulo de Maestro Sho-Hai...

martes, 5 de noviembre de 2013

Re-reduccionismo (Borowskiano)

Sol: Aquello que provoca vida, pero que también acaba con ella.
Agua: Elemento en el que puedes flotar, pero no si llevas demasiado peso dentro de ti.
Dinero: Por lo que matarías a tu madre.
Oro: Por lo que venderías a tu hija.
Vida: Paréntesis de la muerte.
Tiempo: Lo que te arrastra al infierno.
Cielo: Inalcanzable.
Mar: Inquietante, temeroso ante él.
Belleza: Subjetiva.
Silencio: El sonido más bello.
Nostalgia: Cortes en el alma.
Música: Sonido de la naturaleza.
Luz: Vida.
Oscuridad: Muerte, miedo a que habrá en ella
Infancia: Felicidad

Vejez: añoro de infancia (añoro de felicidad).
Arte: Expresión de alma
Jaula: Donde casi todo el mundo vive voluntariamente.
Nube: Más física que mental.
Dios: Aquello que colocamos en la oscuridad.
Muerte: Cíclica.
Pintura: Dibujo del alma.
Poesía: la pintura del interior.
Baile: Libertad.
Lágrima: Sentimiento que no cabe dentro de ti.
Palabra: Aquello que da orden.
Ropa: Cadenas.
Naturaleza: Caótica. 
Felicidad: Estado mental, pasajero. Sueño de todos. Amparo de pocos.
Soledad: Si la buscas no la encontrarás, pero siempre estará acechándote.
Locura: Belleza distinta, incomprensible para muchos.
Tristeza: Pasajera puede ser curativa. Perenne acaba contigo. 
Lluvia: Limpa mi alma.
Ángel: Dicen que cuida de mí, pero tal vez yo cuide de él.
Libro: puerta hacia otro mundo.
Mundo: Nuestra gente, nuestros seres más cercanos.
Gigante: Persona con miedo a la pequeñez.
Estrella: El camino del marinero.
Luna: Evocadora de nostalgia, tristeza y amor.
Padre: A veces inspirador, a veces repudiado.
Madre: A lo primero y último que te apegas, tu soporte más firme, tú eres la luz que ilumina su camino.



Amor: Inexplicable. Sólo aquellos pocos que lo hemos experimentado tendremos esa suerte.



Por Henry Borowsky

miércoles, 30 de octubre de 2013

Reduccionismo


Sol: sólo eres una bola de fuego.

Agua: hidrógeno y oxígeno, nada más.
Dinero: papel o, como mucho, y es demasiado, árbol.
Oro: elemento químico número 79.
Vida: tiempo.
Tiempo: tic tac.
Cielo: techo.
Mar: olas con recuerdos.
Belleza: relativa, sujeta a la época.
Silencio: sonido puro, primigenio.
Nostalgia: espejo del pasado. 
Música: notas de colores.
Luz: despertar.
Oscuridad: hermana fea de la luz. Sólo apta para quienes no miran con los ojos.
Infancia: fantasía.
Vejez: añoro de infancia (añoro de fantasía).
Arte: mente abierta y despierta.
Jaula: "arrebatalibertades".
Nube: algodón de agua y polvo atmosférico.
Dios: leyenda que creó el hombre para salvarse de la muerte.
Muerte: puntos...suspensivos.
Pintura: dibujo de los ojos y los sueños.
Poesía: la pintura del interior.
Baile: poesía en movimiento.
Lágrima: perla transparente.
Palabra: unión de letras, con o sin sentido.
Ropa: "ocultanaturaleza".
Naturaleza: origen, sin adornos. 
Felicidad: homeostasis.
Soledad: en pequeñas dosis...necesario, en grandes...destructivo.
Locura: ventana de mayor tamaño que el marco que la sujeta.
Tristeza: estado pasajero e inevitable. Maestro que muestra el camino de la felicidad. 
Lluvia: llanto de ángeles.
Ángel: difunto que quiere seguir vivo.
Libro: puerta hacia otro mundo.
Mundo: jaula gigante.
Gigante: enano con miedo, que infla su pecho para sentirse seguro.
Estrella: luciérnaga fosilizada.
Luna: madre de los desamparados.
Padre: semen.
Madre: cuna, pañuelo de lágrimas, descubridora y creadora, al mismo tiempo, del amor. 




Amor: irreductible. Una cosa e infinitas a la vez.






Por discípulo de Maestro Sho-Hai.